Una honestidad tan grande…
Tenía algo como 8 años de edad, mi hermano Willy (Wilhelm) tenía más o menos 5.
Vivía con nosotros nuestra abuela paterna, la llamábamos Kelly (diminutivo de Ángela que mi hermano cuando apenas pronunciaba sus primeras palabras convirtió en el nuevo y definitivo nombre de la abuela).
Era una viejecita que, como todas las abuelas, tenía su [...]

