La selección mexicana a un paso de la eliminación del Mundial 2010.

Hace unos días, los medios de comunicación se reunieron en las oficinas de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) para recibir la noticia –con mucho misterio se había anunciado previamente de dicha rueda de prensa- de la separación de Guillermo Cantú como responsable de las selecciones nacionales –hablo de separación porque oficialmente se dijo que Cantú renunciaba, pero a leguas es notorio que lo usaron como escudo-.
De acuerdo a las declaraciones de Cantú, la responsabilidad de los fracasos en las selecciones menores y preolímpicas desde su llegada en el 2004, se la atribuyó a él mismo, sin dar crédito de dichos fracasos a nadie más. Ese cuento de hadas, al parecer, solo lo creyeron Decio de María y Justino Compeán, ya que los malos resultados no están solamente con la selección, sino en todo el sistema gestionado en la Femex Fut, del cual Guillermo Cantú es solo un miembro de dicha administración, y su salida no parece un movimiento estratégico para mejorar, sino más bien para “tapar el ojo al macho” –y no precisamente del macho Hugo Sánchez-.
El panorama no es claro, a pesar de que tanto Decio de María, como Justino Compeán, se comprometieron a entregar un proyecto estratégico como respuesta a los malos resultados obtenidos, no parece que vaya a funcionar si no se dan cambios radicales en la administración de la Femex Fut y la Selección Nacional.
La salida de Guillermo Cantú parece tarde –el único logro significativo de Cantú con las selecciones Nacionales se dio con la calificación al Mundial de Alemania 2006 y la Copa Confederaciones del mismo año- para las expectativas de la afición y patrocinadores.
El siguiente, es un extracto de una carta publicada en la página de la Femexfut (http://www.femexfut.org.mx/portalv2/(5enkcgmwm33whf55sardakmh)/default.aspx?s=28) y que al calce firman Justino Compeán y Decio de María. Usted saque sus conclusiones: El pacto social de la pasión que nos une debería de enfocarse en hacernos sentir que la diferencia entre pasión e ilusión es la decisión de dar el paso correcto hacia fortalecer nuestra certeza, la cual diferencia a aquellos que gozan haciendo lo que les gusta, de aquellos que sufren haciendo lo que pueden. Que la diferencia entre ganar o perder es igual a la línea delgada que divide a los que pueden de los que pretenden poder.
En este momento la selección mexicana está en una situación muy delicada, ya que en el primer partido del hexagonal eliminatorio contra la selección de Estados Unidos no lució como equipo, que teóricamente tiene figuras internacionales, y se perdieron los primeros 3 puntos –o se dejaron de ganar, dirán los optimistas-. Lo desalentador del asunto es que no se ve que la selección pueda mejorar en el aspecto de grupo, a pesar de la victoria en el partido amistoso contra Bolivia.
De acuerdo al entrenador de la selección mexicana, el Sueco Sven Göran Eriksson, tiene hechas sus cuentas y declaró que ganando 21 puntos se puede calificar al mundial de Sudáfrica, pero aquí surge “la pregunta de los 64 mil” –espero que el Señor Pedro Ferriz Santa Cruz no tenga inconveniente en que use su frase-: ¿Acaso Eriksson tomo en consideración los cálculos del resto de los equipos que participan en el hexagonal?. Espero que la crisis financiera mundial no afecte a los cálculos del Señor Eriksson. También espero que su asesor no sea el mismo Bernard Madoff, ya que las posibilidades de que la selección mexicana vaya al mundial se pueden esfumar, así como los primeros 3 puntos que se fueron de “la bolsa”.
RAMIRO RUIZ SOLIS
GUADALAJARA, JALISCO
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