Péguese mi lengua a mi boca se llegara a olvidarte

Hay frases inmortales de amor… ¿Qué tanto amor puede tener una persona por su pareja que le lleva a decir estas elocuciones?. ¿La esposa de que Presidente de la República dijo: “Péguese mi lengua a mi boca se llegara a olvidarte”?

MIGUEL MIRAMON

El 19 de junio de 1867 –frente a un paredón de fusilamiento– la Patria exigió a Miramón toda su atención y ambos se fusionaron a través de la muerte. Terriblemente triste por la pérdida de “su” Miguel, Concha se negó a perderlo por completo y ordenó que se extrajera el órgano vital de su marido. De esa forma le fue entregado “aquel noble corazón que tanto me había amado”, el cual colocó en una urna, iluminada permanentemente por una lámpara. “Tengo el corazón de mi esposo –solía comentar–, que pienso llevármelo a Europa y tenerlo siempre en mi recámara”. Sorprendido por la macabra reliquia –pero quizá romántica idea–, un sacerdote la persuadió para que dejase descansar en paz al valiente general. A los pocos días el órgano fue inhumado. Mientras caía la tierra sobre el último vestigio del guerrero, Concha se hizo una promesa de amor para el resto de su vida: “Péguese mi lengua a mi boca si llegara a olvidarte”. 54 años después, se volvieron a encontrar.

Una respuesta to “Péguese mi lengua a mi boca se llegara a olvidarte”

  1. Marco Asprón on July 21st, 2010 at 8:03 am

    ¡Hola Don Juan!

    “CONCHA” LOMBARDO, esposa de MIGUEL MIRAMÓN, dijo “¡PÉGUESE MI LENGUA A MI BOCA SI LLEGARA A OLVIDARTE!” tras el fusilamiento de su esposo junto con MAXIMILIANO DE HABSBURGO y TOMÁS MEJÍA en 1867 en el Cerro de la Campanas de la Ciudad de Querétaro.

    MARÍA DE LA CONCEPCIÓN JOSEFA SEVERA IGNACIA RAMONA LOMBARDO GIL DE PARTEARROYO fue esposa del Presidente más joven que ha tenido México, MIGUEL GREGORIO DE LA LUZ ATENÓGENES MIRAMÓN Y TARELO.

    Miramón fue uno de los CADETES del Colegio Militar que defendió el CASTILLO DE CHAPULTEPEC el 13 de septiembre de 1847, siendo uno de los jóvenes alumnos (NIÑOS HÉROES) que pelearon contra los invasores estadounidenses, quienes lo capturaron como PRISIONERO DE GUERRA.

    Fue liberado el 11 de noviembre de 1847 y recibió la medalla en honor a los DEFENSORES DE LA BATALLA DE CHAPULTEPEC.

    En diciembre de 1858, en plena guerra de Reforma, el partido conservador le otorgó a Miramón el mayor cargo al que puede aspirar un mexicano: LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA. A sus 27 años de edad, sería EL PRESIDENTE MÁS JOVEN EN TODA LA HISTORIA DE MÉXICO.

    Tras un largo sitio de sesenta y dos días, el 15 de mayo de 1867, la ciudad colonial de Querétaro cayó en poder de la República. Un mes después, un consejo de guerra lo sentenció a morir FUSILADO junto con MAXIMILIANO y el general TOMÁS MEJÍA.

    Concha Lombardo se inspiró en el SALMO 137 de la BIBLIA, que dice “Si me olvidase de ti, oh Jerusalem, que quede seca mi diestra, ¡Péguese mi lengua a mi paladar, si no me acordase de ti, si no prefiriese a Jerusalem como preferente asunto de mi alegría!”.

    Tras el fusilamiento de Miramón, su viuda se resistió a perder por completo a su esposo, y pidió que le extrajeran el CORAZÓN. Así le fue entregado “AQUEL NOBLE CORAZÓN QUE TANTO ME HABÍA AMADO”, el cual colocó en una urna iluminada permanentemente por una lámpara. Solía comentar: “TENGO EL CORAZÓN DE MI ESPOSO, QUE PIENSO LLEVÁRMELO A EUROPA Y TENERLO SIEMPRE EN MI RECÁMARA”.

    Sorprendido por la macabra reliquia, un sacerdote la persuadió para que dejase descansar en paz al valiente general. Mientras caía la tierra sobre el último vestigio del guerrero, Concha se hizo una PROMESA DE AMOR para el resto de su vida: “PÉGUESE MI LENGUA A MI BOCA SI LLEGARA A OLVIDARTE”. Cincuenta y cuatro años después, se volvieron a encontrar.

    Antes de ser fusilado, Miramón escribió “Próximo a perder mi vida y cuando voy a comparecer en la presencia de Dios, PROTESTO CONTRA LA ACUSACIÓN de traidor que se me ha lanzado al rostro para cubrir mi ejecución. MUERO INOCENTE de este crimen, con la esperanza de que Dios me perdonará y de que mis compatriotas apartarán de mis hijos tan vil mentir, haciéndome justicia”.

    Saludos desde Querétaro.

    M.V.Z. Marco Antonio Asprón Pelayo