Regalo de México al mundo
Cuenta la leyenda que un niño muy pobre no tenía nada que regalarle al niño Dios un 24 de diciembre, hace mucho tiempo, dicen, durante la época de la Colonia, aquí en México. Estando en la iglesia disculpándose por su pobreza, un ángel le susurró que el mejor regalo le esperaba afuera del templo. ¿Con qué se encontró el niño al salir, que es el regalo navideño de México para el mundo?

Con la flor de Nochebuena. Eso dice la leyenda.


¡Hola Don Juan!
La FLOR DE NOCHEBUENA o CUETLAXÓCHITL fue integrada como SÍMBOLO DE LA NAVIDAD en la NUEVA ESPAÑA cuando empezó a usarse para adornar las iglesias.
Según una LEYENDA, una NIÑA MEXICANA DE ESCASOS RECURSOS, de unos diez años de edad, lloraba en Nochebuena camino a la iglesia porque NO TENÍA REGALO alguno para dejar en el altar de la Virgen María y del Niño Jesús.
La niña era hija de una señora que tenía el encargo de TEJER UNA COBIJA NUEVA para el pesebre del Niño Jesús de su iglesia, ya que la que tenía estaba muy vieja y raída. La señora había aceptado encantada la distinción que le confería el párroco, y había empezado a elaborarla con gran entusiasmo, pero CAYÓ GRAVEMENTE ENFERMA y no pudo terminarla, dejándola a medias en el telar. La niña preocupada intentó acabarla, pero sólo consiguió ENREDAR TODOS LOS HILOS DE LAS MADEJAS.
Al día siguiente, al atardecer, empezó la procesión al templo de todos los lugareños y la pequeña ESCONDIDA DETRÁS DE UN GRAN MATORRAL, llorando, los veía pasar con enorme tristeza pues su madre seguía enferma y no había cobijita nueva para el Niño Jesús.
De pronto se le acercó una ANCIANA BONDADOSA (algunos dicen que era un ÁNGEL) y le preguntó qué le pasaba. LUCINA, que así se llamaba la niña, le contó toda su pena y la buena mujer la consoló diciéndole que ya no se preocupara pues SU MAMÁ YA HABÍA SANADO y que se apurara a CORTAR UNAS RAMAS de esa planta que la escondía y se las llevara como obsequio al Santo Niño.
Cuando la niña puso su ofrenda al pie del altar, alrededor del pesebre, sus LÁGRIMAS cayeron sobre ella y de pronto todo se iluminó y DE CADA RAMA SURGIÓ UNA ENORME ESTRELLA ROJA que entibió rápidamente el ambiente. Eran FLORES DE NOCHEBUENA. La niña sonrió pues seguramente el Niño Dios ya no pasaría más frío.
Llena de contento salió corriendo y vio que todos los matorrales de la calle y las montañas, lucían estrellas radiantes iguales a las que había en el pesebre y que su humilde presente se había convertido en EL MÁS RESPLANDECIENTE DE TODOS LOS REGALOS.
Saludos desde Querétaro.
M.V.Z. Marco Antonio Asprón Pelayo