Justicia

Este tema surge a propósito de la aplicación de la Ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente, en el caso de a mujer iraní que fue quemada con ácido y aparte de desfigurada quedo ciega y los pronósticos para que recupere la vista no son alentadores.
Ella decidió aplicar la ley del ojo por ojo al hombre que cometió este atropello: sufrirá la misma suerte que ella pues le serán vertidas de 5 a 10 gotas de ácido en los ojos siempre y cuando pago unos 20 mil euros sino será solo en un ojo, pues de acuerdo con la legislación iraní una mujer vale la mitad que un hombre. Más allá de las implicaciones religiosas, políticas y demás que esto conlleva podríamos hacer un análisis de lo que a nosotros nos sucede día a día en el ámbito se la justicia.
Inevitablemente somos testigos, cómplices ó víctimas de actos injustos en los cuales son violados nuestros derechos: cobro equivocado, manzanas pasadas, helado incompleto, palabras altisonantes a nuestro paso, entre otros muchos, que las mas de las veces ya ni siquiera nos percatamos de ello por ser comunes. Hemos ido perdiendo con el paso del tiempo la medida de lo que es correcto, sin caer en moralinas, hemos comenzado a ser más permisivos cada día y con ello vamos perdiendo la oportunidad de una vida digna. De hecho no recordamos el significado de la palabra justicia, la cual se refiere a dar a cada quien lo que le corresponde en función de lo que da o hace.
Hubo una época en la que toda una generación en diferentes partes del mundo se rebelo contra injusticias y dictaduras, surgieron grandes líderes, muchos murieron en la lucha, otros perdieron el rumbo, pero lograron grandes cambios que aun hoy están vigentes. México no fue la excepción y a pesar de que los métodos empleados no fueron los mas adecuados si abrieron brecha para una convivencia más armónica y justa.
A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido líderes que buscan sean respetados los derechos elementales, tales como Jesús, Zapata, Che Guevara, Rigoberta Menchu, entre otros muchos que han sido idolatrados y llevados hasta el extremos de hacerlos santos. Esos hombres y mujeres no eran diferentes a nosotros, no tenían mejor educación, no eran mas fuertes o ricos, lo único que los movía era la búsqueda de justicia, el valor para enfrentar las consecuencias, su falta de miedo a las pérdidas que sus acciones suscitaran y eso es lo que actualmente nos falta.
No denunciamos al vecino que quema la basura en su terreno a pesar de todo lo que contamina por evitar las represalias, no le reclamamos al carnicero la mala calidad de su producto por ser el mal menor, preferimos caminar el doble de distancia antes que pasar frente a la banda de adolescentes que se la pasa molestando a las transeúntes. Y al no poner un alto estamos fomentando esas injusticias que rodean nuestra vida. Lo mas sorprendente es cuando vemos que alguien si reclama, nos molestamos porque esta retrasando el tramite, criticamos que por unos pesos nos haga perder el tiempo, preferimos que dejen a alguien colarse a en la fila que hacer patente con argumentos claros nuestra molestia.
Es sorprendente que nos dejemos pisotear por el basurero que decide no recibirnos la basura porque no se le da la gana, por el automovilista que invade el paso cebra y somos los peatones quienes debemos rodear el auto o darle el paso, por el médico que al hacer la revisión medica acaricia los senos de una mujer mientras le escucha el corazón, pues todos esos abusadores saben que no serán denunciados ni enfrentados, vivimos con miedo a que sea peor denunciar que soportar.
No es en balde esa preocupación, las autoridades han pecado de ser peores que los mismos delincuentes sin embargo es la única forma conocida hasta el momento de llevar una mejor convivencia y es importante denunciar, es importante apoyar los movimientos civiles de auto cuidado, aun hoy día hay líderes como en el pasado que buscan justicia social aunque desgraciadamente son tildados de locos o inocentes.
Este fenómeno es popular en Latinoamérica, donde se llevo a cabo una conquista sangrienta y después de ser grandes culturas los conquistados debieron someterse por la fuerza a las ideas del conquistador. Así aprendimos a agachar la cabeza, a aceptar las desgracias y penurias como una decisión divina, a confundir humildad con humillación esperando que algún día las cosas cambien, a pesar de no hacer nada para ello.
Es sorprendente que no haya mas revoluciones, que los jóvenes estén más interesados en obtener los mejores tonos para sus celulares, ser mejores en los videojuegos, y nada interesados en un mundo justo.
Estamos acostumbrados a minimizar las desgracias, a pedir favorcitos, no entendemos que el ser corteses no es colocarnos en una posición de debilidad. En el cine hemos visto no uno sino muchísimos casos de personas comunes que se vuelven sobresalientes porque luchan por lo que creen justo a pesar de las consecuencias, como ejemplo está Corazón Valiente, Patch Adams, Los Intocables, la Lista de Schindler, Filadelfia, Danza con lobos, Milk, El Sustituto. En esta última me encanto el aplomo de la mujer quien pide que cada uno haga el trabajo que le corresponde de manera responsable. No se permite caer en exabruptos, se muestra siempre cortes y respetuosa pero exige claramente se cumpla su derecho inalienable de obtener respuestas por parte de las autoridades al delito del que fueran objeto ella y su hijo.
Creo que todos en la sala saboreamos el momento en que las justicia llego, casi rozamos la gloria. Pero eso no hubiese sucedido si esta mujer no lucha, no acepta los riesgos y los enfrenta, no acepta la ayuda de luchadores sociales que le brindan apoyo para levantarse después del castigo recibido.
Todos tenemos el derecho a la tranquilidad, a la igualdad, al trato justo, pero para obtener derechos hay que cumplir con obligaciones y la primera y mas importante es conocer nuestros derechos humanos, civiles, laborales, como consumidores, ambientales para poder en la medida en que cumplamos con nuestras obligaciones exigir nuestros derechos.
MALU VILLEGAS